Ordenar la gestión de personas en una startup en crecimiento
Startup tecnológica · 25 personas
Crecer rápido suele ser una buena noticia, pero también puede convertirse en un riesgo cuando la gestión de personas no evoluciona al mismo ritmo que el negocio. Este fue el punto en el que se encontraba esta startup tecnológica, que había pasado de un equipo pequeño a una organización de 25 personas en muy poco tiempo. El reto no era solo seguir creciendo, sino hacerlo con orden, sin perder agilidad ni compromiso del equipo.
Contexto de la empresa
Se trata de una startup tecnológica con un producto consolidado y una fuerte proyección de crecimiento. El aumento de clientes y proyectos había impulsado la contratación rápida de nuevos perfiles, muchos de ellos incorporados por necesidad operativa inmediata.
La empresa contaba con talento y motivación, pero carecía de una estructura clara en la gestión de personas. Los roles no estaban bien definidos, el liderazgo era informal y los procesos de RRHH prácticamente inexistentes. La dirección empezaba a notar fricciones internas, duplicidades y una creciente sensación de desorden.
El reto
El principal reto era crecer con estructura sin frenar la velocidad del negocio. La falta de claridad en roles y responsabilidades generaba confusión en la toma de decisiones y sobrecarga en algunos perfiles clave. Los líderes asumían funciones sin un marco definido, lo que empezaba a afectar al clima del equipo. La empresa necesitaba profesionalizar la gestión de personas sin convertirse en una organización rígida o burocrática. Ordenar, sin perder la esencia startup.
El enfoque de trabajo
Mi acompañamiento se planteó como un apoyo estratégico integrado, trabajando directamente con la dirección y los líderes clave. El objetivo no era implantar modelos estándar, sino construir un sistema adaptado a la realidad de la empresa. El primer paso fue entender el negocio, su cultura y sus prioridades de crecimiento. A partir de ahí, se definió un marco claro para ordenar la gestión de personas de forma progresiva y sostenible. Cada decisión se tomó pensando en facilitar el día a día del equipo y no en añadir complejidad innecesaria.
Las acciones implementadas
Se trabajó la definición de la estructura organizativa, clarificando roles, responsabilidades y relaciones de trabajo. Esto permitió eliminar solapamientos y mejorar la coordinación entre equipos. Se acompañó a los líderes en la evolución de su rol, dotándoles de criterios claros para gestionar personas y tomar decisiones. Además, se diseñaron procesos básicos de RRHH adaptados al tamaño y momento de la startup, sentando las bases para un crecimiento ordenado. Todo el trabajo se realizó de forma gradual, respetando la agilidad y el ritmo de la organización.
Los resultados
En pocos meses, la empresa ganó claridad organizativa y capacidad de decisión. Los equipos entendían mejor su rol y cómo contribuían a los objetivos del negocio. El liderazgo se volvió más coherente y alineado, reduciendo tensiones internas y mejorando la comunicación. La dirección pasó de gestionar urgencias constantes a tomar decisiones con mayor perspectiva.
La startup quedó preparada para seguir creciendo sin que la gestión de personas se convirtiera en un freno.
Aprendizajes clave
Este caso demuestra que ordenar la gestión de personas no significa perder agilidad, sino todo lo contrario. Cuando los roles, el liderazgo y los procesos están claros, los equipos trabajan con más autonomía y foco. Invertir a tiempo en una estrategia de personas evita problemas mayores en fases posteriores de crecimiento. La estructura adecuada es la que acompaña al negocio, no la que lo limita.